Tiempos modernos
Ok, supongo que soy de las pocas personas que le tienen que agradecer algo a la crisis mundial aparte de los maleantes y los vicepresidentes de empresas que despidieron a miles de personas.
Oficialmente peso 11 kilos menos que hace 1 mes y medio. ¿Cómo lo logré? Muy fácil: la crisis financiera mundial. Como muchas personas alrededor del orbe, me uní a las líneas del desempleo por decisión propia (coff-coff) y las tensiones que he tenido por el dinero aunado a todo el tiempo libre que he tenido, han hecho que coma menos y haga más ejercicio (en este caso, caminar distancias tan largas como desde el centro histórico hasta Xochimilco, o Chapultepec a Satélite).
También me dejé una kicking ass beard, que ya eliminé porque es más complicado mantenerla.
Realmente escribo esto porque no sé que escribir. A veces me gusta divagar en el blog para sentir que todavía tiene un poco de frescura después de 5 años de escribir aquí. He jugado con la idea de abrir otro blog donde irónicamente no tenga que seguir los scripts que a veces sigo en mi propio blog. Es más, tuve un blog donde narraba lo mucho que me desagradaba mi trabajo anterior, pero justamente lo dejé porque no quería seguir experimentando los horrores, aburriciones y humillaciones de mi trabajo en mi vida normal. Por otro lado, he pensado en que quiero otra cosa de la vida. No recuerdo en que lugar lo leí, pero había una frase que decía que durante la adolescencia tu cuerpo madura y durante tus veintes lo hace tu mente. Puedo decir con toda sinceridad que es 100% cierto, y no solamente por mi experiencia, sino la de mis propios amigos. Estamos hartos de nuestros vacíos (sociales, amorosos, laborales y familiares) por lo cual lo único que hacemos es crear hasta cierto punto nuestra propia realidad (y algunos de ustedes que me leen no podrán negarse). Nos vemos y bailamos canciones tontas, hacemos historias entre nuestros amigos o simplemente nos reímos de cosas que ya no son más. Una vez le mencioné a uno de mis amigos más cercanos "Tú y yo no somos más que niños jugando a ser adultos". Él solo río y a los 20 minutos de seguir conversando me dijo "Sí, tienes razón".
Creo que al final nuestra generación es una generación moldeada en fuego: no es fácil tener 26 años y mucho menos ahora con la crisis mundial que nos limita en opciones de crecimiento en todos los sentidos. Hace 10 años salieron 2 películas que describen perfectamente parte de lo que estamos viviendo todas las personas nacidas entre 1980 y 1984: Fight Club y Office Space. Me parece oportuno mencionarlas porque ambas tocan temas que son más actuales ahora de lo que lo fueron en 1999. En una escena, Tyler Durden menciona que nuestra generación no tiene una gran depresión. Que nuestra gran depresión es nuestra vida. Yo tenía 16 años al verla, y mi lógica en ese momento fue que si hubiera una gran depresión, entonces lucharíamos por salir de ella, con lo cual la premisa de la película se volvería nulo. Bueno, estando en nuestra gran depresión tengo que decir lo siguiente: esto solamente le da más fuerza a los ideales de Tyler Durden. Esto demuetra que tanto hemos perdido nuestra humanidad y nos dejamos manejar por la economía, y lo poco que podemos rescatar de esta crisis mundial es que estamos recuperando nuestra humanidad a nuestra particular forma. Muchos estamos viendo a nuestros amigos para tranquilizarnos, pasando más tiempo con la gente que queremos, aprendiendo a tocar un instrumento o realizando los sueños que no hemos hecho, por la simple razón que quisimos distraernos de la crisis y terminamos encontrándonos. Office Space representa en parte lo mismo: el trabajo te consume y tu capacidad de ser feliz es la misma que te impide serlo en un ambiente laboral actual. Mi lealtad laboral llegó tocó fondo cuando mi jefa me dijo que a nadie le importaba mi trabajo, y que mejor fuera a recoger su café y a pagar sus cuentas. De ahí en adelante simplemente estaba ahí físicamente, porque mentalmente estaba a miles de kilómetros de ese lugar. Odiaba tanto ese lugar que mis pesadillas actuales son que regreso a trabajar ahí. Nunca podré terminar de expresar que tanto ahogaba mi alma, mi creatividad y mis sueños ese lugar.
Tal vez eso es lo único bueno de la crisis. Me di cuenta lo que realmente vale la pena, quien realmente lo vale y finalmente pero más importante a jamás, jamás regresar a un estado emocional de como cuando trabajaba en esa empresa. En un sentido podría decir que esta crisis es de lo mejor que me ha sucedido en la vida, ya que me ha hecho readministrar mis prioridades.
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