Pues así como me ven, y aunque muchos lo duden, sí tengo madre. Y mucha. Tanta que la celebración no duró un día ni tres, sino dos (DOOOOS) días.
Anduve buscando en primer lugar un regalo para que mi madre estuviera feliz de tener a este especimen de hombre como su hijo, así que me tragué mi masculinidad y mis valores etico-norteños y fui al centro comercial más cercano (en este caso, Galerías Coapa) en busca de ese regalo ideal.
Claro que como todo buen hijo desconsiderado, no sé (sabía) cuál era la talla de ropa que usa mi madre, así que tuve que probarmela. Psss como ya dije, tuve que tragarme mi masculinidad, y un pensamiento hinundó mi menté "no mamar, si yo fuera otro wey y me viera, me volvía gay".
Seguí buscando y llegué al ya clasiquísimo recurso de ir a Zara. Ahí compré una blusa que me la puse y no me quedó y pensé "vientos, esta será".
Total, se la di en la mañana del 10 de mayo y le gustó, pero mi hermana opacó mi detallazo con un traje de dos piezas y como de $1800 pesos más que mi hermoso regalo. Entonces decidí darle un puñetazo y correrlos a todos de la casa y quemarla. Después del incendio me metieron al instituto mental desde donde les estoy escribiendo y ps ya ni modo.
No, la neta nomás dije "el mío está más padre".
Pero no le quedó la blusa a mi madre. Snif.
La fuimos a cambiar y me dijo "la quiero igual que esta, porque es la primera blusa que me regalas" y pensé...."de verdad soy un patán de hijo...por eso nadie me quiere, snif"
Después la fuimos a llevar al Italianni's y bebimos vino. A mí se me derramó un poco en el mantel. Todos me miraron con cara de imbécil
Fin
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